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Chardonnay

Proviene de una zona muy especial en la Borgoña francesa, y es una variedad de vino blanco con una gran reputación, por su sofisticación y sobriedad, sin duda una uva muy elegante, además su reposo en barrica es especialmente agradecido, en definitiva una uva muy relevante en cuanto a variedades blancas, con gran fuerza se puede extraer un surtido de vinos blancos jóvenes y con matices afrutados, de gran cuerpo, redondo, será sin duda una elección excelente, presente además en los champagne más exclusivos alrededor de todo el globo terráqueo, pues su uva blanca casa realmente bien con esta clase de espumoso. 

Su exportación al territorio nacional español ha recibido muy buena acogida como no podía ser de otra manera, por lo que contamos con una amplia variedad de vinos que emanan de esta exquisita variedad; la uva Chardonnay.

Origen de la variedad Chardonnay

Se barajan ciertas teorías respecto al verdadero origen de esta variedad de uva blanca, pues supone un gran honor proclamarse como el lugar de origen de la variedad, el seno donde todo se origina, las teorías mencionan a Chipre, Palestina e incluso que esta guarda relación también con Croacia, las hay muy variopintas; una de ellas la más mística pone en la diana a Jerusalén, pues en tal caso se habla de que fueron los templarios durante sus andanzas quienes portaron consigo tal variedad. 

uva chardonnay

Esta teoría cobra fuerza pues el nombre de la propia uva pues de esta se desprende un significado en hebreo que guarda relación con todos esos sucesos; Chardonnay deriva de Shaar Adonay, y su traducción al español es realmente interesante pues significa: puerta de Dios, dicha puerta se situaba en la misma ciudad de Jerusalén y daba paso a todos los comerciantes que tenían por rumbo el mediterráneo hasta costas francesas. 

Por otro lado, otra  teoría de las más relevantes, estaríamos hablando de la de que su origen está ligando con Chipre, sin embargo la aparentemente tiene más garantías de ser verídica es la teoría que demuestra en base a una serie de estudios realizados, que su origen recae en Croacia, puesto que se plantea que la uva en cuestión surge a través del cruce entre la variedad gouais blanc autóctona de la zona, que estaba al cargo de los lugareños de la parte este del territorio francés y la Pinot variedad que estaba reservada para producir todos los vinos que iban destinados al extracto más alto de la sociedad francesa, la aristocracia de entonces, en cualquier caso, independientemente de que teoría sea realmente la auténtica, el hecho es que la uva se ha extendido por todos los rincones del globo a día de hoy, de forma muy meritoria debido a su elegancia, de hecho es segunda variedad de uva blanca que más presente está en las plantaciones a nivel global, superada ligeramente por la variedad de origen español la Airén. 

Característica más relevantes de la uva Chardonnay

Sus uvas producen unos vinos de uva elegante, muy equilibrados con toques afrutados, y suele dar como resultado un vino seco o medio seco, un vino que también destaca por su potencia y regusto ligeramente ácido. Las uvas toleran realmente bien una gran variedad de suelos, por lo que son muy agradecidas a la hora de ser plantadas, maduran muy rápidamente y como comentamos son uvas realmente duras que son capaces de aguantar muy bien las inclemencias del entorno, este es uno de los motivos por los que podemos encontrarla en tantos sitios sobre la faz de la tierra.

Es característico su color amarillo pálido el cual nos evoca la calidez que emiten los rayos de sol de su región de origen, rayos que a su vez se ven reflejados en tan sofisticado vino, con destellos de color tanto verdosos como dorados.

Respecto a su aroma nos sugiere que hay una pizca de manzana verde en ellos, pues sus notas de una maduración pobre se encarga de que ocurra tal fenómeno olfativo, que es una pieza más de este entramado de sensaciones que podremos disfrutar durante instantes al catar semejante variante. Ahora bien en función de donde se ubique la plantación de la uva en cuestión el clima altera sus características intrínsecas, por ejemplo si nuestro Chardonnay proviene de zonas frías su acidez se verá realmente marcada, a su vez sus toques afrutados seguirán presentes, tales como los: cítricos, las peras, las acacias y frutas. 

En contraposición a este clima frío que confería una serie de propiedades, los climas cálidos hacen lo propio, en esta ocasión la uva se verá envuelta en aromas  a frutas tropicales tales como; el mango, la piña, la banana entre otros, también puede vislumbrar destellos de especias o caramelos en su gusto. 

Si repasamos el vino en barricas de roble, a lo largo del transcurso de su crianza, pueden asomar otros aromas distintos a los anteriores, este caso aparecería ligeros toques a vainilla, miel y manteca, notas que resonarán en nuestro paladar. 

Como podemos observar la zona donde se elabore esta variedad determinará en cierta medida su toque personal en forma de aromas, por ejemplo en Australia las notas marcadas serán exóticas con aromas a mantequilla, y en Borgoña punto de partida de la variedad hacia el resto del mundo, su aroma te evocará a bollería.

Cabe mencionar que el sabor de la uva Chardonnay no se caracteriza precisamente por ser realmente ácido, si no todo lo contrario, su suavidad se hace patente con cada sorbo, lo que en conjunto con sus diversos aromas lo harán una elección perfecta para prácticamente cualquier paladar, también se abren paso en cada copa ciertos toques a mineral con mucha personalidad. Respecto a su consumo, la maduración no tiene que ser excesiva por lo que estamos hablando de vinos jóvenes, como curiosidad aquellos de crianza en roble, se revalorizan al pasar un par de años, incrementando sus cualidades.

Formas de acompañar un vino de uva Chardonnay 

La Chardonnay respecto a su maridaje combina de muy buena manera con productos marinos tales como los pescados, marisco y ostras si tenemos la ocasión de poder disfrutar este vino con estos productos sin duda podremos comprender la unión tan especial que se lleva a cabo entre tan primerísimos productos, también se puede maridar con ciertas carnes, siempre y cuando estas no sean especialmente grasas, podríamos estar hablando de pollo, el cual sí que casa perfectamente con estos vinos, además podemos degustar con un surtido de quesos, siempre y cuando sus sabores no se impongan al del vino, por lo que no incluimos los quesos intensos en esta ocasión, mejor suaves. 

Otra forma de dar con una sinergia prometedora entre los aportes de un buen vino como es el Chardonnay y una series de platos que estén en sintonía con su valor, es con la pasta, una pasta con una salsa no muy pesada también estará a la altura y nos proporcionará una experiencia muy completa. 

Por último el sushi el cual se ha popularizado bastante, también es apto para ser acompañado con una buena copa de vino, procedente de tal excelente uva.

En conclusión tenemos un gran número de opciones para sacarle ese punto extra a la experiencia en sí de degustar un buen vino, en cualquier caso el hecho de consumirlo ya es más que suficiente.